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Sintomatología o semiología

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  • Cutáneos: eczema de contacto, dermatitis atópica, urticaria y edema angioneural
  • Pulmonares: asma, neumopatía intersticial, neumopatía en eosinófilos
  • Oculares: conjuntivitis, queratitis
  • Otorrinolaringológicos : rinitis, sinusitis, epistaxis, anosmia
  • Digestivos: vómitos, diarreas, dolor abdominal
  • Hematológicos: anemia, trombopenia, leucopenia, eosinofilia
  • Las características clínicas generales de las reacciones alérgicas son:
  • Anafilaxia (Shock anafiláctico): Es una reacción originada principalmente por antibióticos y otras drogas.
  • Rinitis alérgica: Afecta a la mucosa nasal y es causada por pólenes de árboles, gramíneos, etc.
  • Alergia alimentaria: Los principales signos son gastrointestinales y cutáneos.
  • Dermatitis atópica: Es una inflamación crónica en la piel asociada con alérgenos alimentarios o aeroalérgenos en niños, mientras que en adultos está asociada a la exposición a aeroalérgenos.
  • Asma: Es una enfermedad inflamatoria muy compleja que afecta a los pulmones. Existen dos tipos de asma en cuanto a su causa:
  • Asma extrínseca: Es el asma atópica (que no está ligada a un lugar preciso), donde el sistema inmune actúa como un disparador del proceso de la transformación de los tejidos orgánicos de la mucosa bronquial y constituye más del 50% de los casos de asma, se caracteriza por su predominio nocturno junto a una hiperactividad de las vías aéreas frente a la exposición a antígenos comunes inhalados del medio ambiente.
  • Asma intrínseca. La segunda es clínicamente indistinguible del asma atópica, pero no guarda relación con alteraciones en el sistema inmune y, en general, se manifiesta en adultos. Se relaciona con alteraciones funcionales de la mucosa bronquial.

Cuando más temprana sea la detección de esta alteración pulmonar, mayores serán las posibilidades de revertirlo mediante el empleo de fármacos. La principal medida de prevención primaria consiste en identificar y evitar el contacto con el/los alérgeno/s y luego recurrir a la farmacoterapia.

Para diagnosticar una enfermedad alérgica se debe establecer una correlación entre la sintomatología observada, un alérgeno desencadenante y la participación del sistema inmune, esto se inicia con una historia clínica del paciente, considerando los antecedentes familiares, y un examen físico. En muchos casos se debe recurrir a una serie de pruebas complementarias que permiten poner en evidencia la presencia del alérgeno sospechoso.