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Principalmente a cincuentonas las afectas el exceso de flacidez en las extremidades

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Si el problema es leve, se ataca con lipoaspiración. Pero si el brazo ya es tipo Batman, se requiere de lifting

 

Si al mirarse al espejo sus brazos ya no lucen turgentes como antes, al punto de evitar saludar o despedirse agitando las manos en alto, es porque las odiosos "brazos de murciélago" ya la atacaron. Y por muy que estén de moda estos oscuros animales alados con la película "Batman Regresa", la piel suelta que cuelga de los brazos no tiene nada de top.

Es por ello que cada vez más cincuentonas acuden a los quirófanos para deshacerse de lo que les sobra. "Claro que pueden operarse la cara, hacerse liposucción en el cuerpo, pero si esa piel sigue bajo el brazo, las delatará que no son tan jovencitas como parecen", explica el cirujano plástico Llamil Kauak.

-¿Y "hacer chao" sirve para detectar el mal?

-Sí, porque si la piel está suelta, se moverá. Yo pido que doblen el brazo en ángulo recto y ahí veo el nivel de flaccidez, que después de los 40 años se nota bastante, debido a la pérdida de tensión de la piel y la falta de ejercicio. En las más jóvenes se debe a acumulación de grasa por problemas hormonales.

Pero advierte que "la cirugía sólo quita la grasa, la firmeza se debe recuperar con ejercicios de bíceps y tríceps con mancuernas".

La doctora Teresa Chomalí dice que la manga de murciélago es inminente en toda mujer, pues "no es posible evitar el desgaste natural de la piel". La solución: "En menores de 40 años se hace una lipoaspiración en los brazos, mientras que en personas mayores o en pacientes de gran flaccidez luego de importantes pérdidas de peso, se les somete a una cirugía para extirpar la piel y tejido graso que sobra".

El pero son las cicatrices, que pueden ir desde una simple marca en la axila "hasta una desde la zona axilar hasta el codo, la que va escondida en la parte menos visible del brazo", explica el cirujano plástico, Carlos Galilea.

"Algunas personas no se someten a la operación por miedo a la cicatriz, pero quienes se atreven, quedan felices con el lifting y después ni se acuerdan de las marcas. Prefieren mil veces eso antes de que el brazo les flamee", sentencia.